El cloro es lo más habitual en piscinas abiertas donde les da el sol, ya que los rayos solares facilitan la evaporación del mismo, mientras que en spas o piscinas cubiertas suele ser mejor el uso del bromo.
Posee gran resistencia estructural, es fácil de utilizar y se desliza fácilmente por el fondo de la piscina asegurando la succión de las impurezas precipitadas en el fondo de la piscina.